de sopa en sopa

martes, 18 junio 2013. Sanmartín y yo comemos sopa en silencio. Me pasa una pepelito doblado con mucha discreción. "Lástima que no te guste el Batlle city". Sigo comiendo. Me pasa otro. "Lástima que no te guste el Batlle gear". Lo miro. Nunca me han gustado los juegos ni los pasatiempos, le digo. Muy despacio, mete un tenedor en su sopa, saca un pelo y lo deposita en mi plato.

oro

domingo, 16 junio 2013. Llego a Hacienda. Me acerco a una de las mesas y me dicen que espere un segundo. Llegan dos tipos a los que atienden de inmediato. Después el funcionario se levanta y se va. Le pregunto a su compañero si volverá pronto. No sabe. Se forma una cola variopinta. Una funcionaria llega con una especie de carrito de helados y comienza a repartir copas de cava con virutas de oro. Me ofrece una. Le digo, suficientemente fuerte para que me oiga toda la cola, que tomar oro me parece una soberana estupidez. La cola protesta, quieren lincharme. Yo me río. Una mujer intenta ofenderme diciéndome que ella jamás a comido granada.

el masip

viernes, 14 junio 2013. Camino por la acera. A lo lejos alguien que camina hacia mí. Cuando está a pocos metros, veo que es Joan. Nos abrazamos. La felicidad.

árboles con pomo

jueves, 13 junio 2013. Camino con Odila (una compañera de colegio a la que no veo hace años) por un camino de tierra. Ella prefiere bajar al bosque. Nos perdemos. Le digo que conozco un truco para no dar vueltas inútiles: cada vez que dejamos atrás un árbol, lo toco con el índice y se convierte en una puerta cerrada. A Odila le sorprende que la puertas tengan incluso pomo.

ataúd pastillero

miércoles, 12 junio 2013. Me cuesta llegar a casa. Las aceras están cubiertas de piedras enormes como las que ponen en los puertos para detener las mareas. Entre las piedras hay gente atrapada. Intento no pisar a nadie, abrir camino también para ellos. Cuando al fin llego a casa hay una especie de fiesta. Mucha gente que no conozco alrededor de una mesa larga y rectangular. Veo que se han bebido la garrafa de Pajarete y que Alberto se enfadará cuando vuelva. Mi madre dice que hay un paquete para mí. Pienso que es un libro, pero es un ataúd. Lo miro con insistencia, lo miro como si tuviera superpoderes. En unos pocos segundos lo he convertido el un pequeño pastillero con forma de ataúd.

todos comen papel

martes, 11 junio 2013. La casa de mis padres se ha llenado de caballos, pero a nadie parece importarle. Me refugio en el que fue mi cuarto, un caballo se está comiendo mis libros. Al verme en el espejo tengo el pelo muy largo. Me siento tan feliz que decido salir a comprar el periódico. Mi madre dice que es muy tarde y que aún tengo que contarle lo del garaje. No sé qué es lo del garaje, pero le digo que sí, que después y me voy. En el ascensor hay más botones de la cuenta. Algunos tienen números y otros nombre. Por curiosidad le doy a uno que pone Salitre y aparezco en una parada de la calle Salitre. Llego a un bar, Alberto está sentado, esperando que le sirvan. Te he comprado el periódico, le digo. Lo va rompiendo a trocitos, y se lo come.

772

lunes, 10 junio 2013. Dentro de una casa de piedra que se cae, una mujer cuenta su vida. La cuenta en verso. No son poemas, es su vida y la cuenta sentada. Todos nos arremolinamos a su alrededor porque habla muy flojito. Un hombre enorme, con un jersey de lana, me empuja. La lana me pica en la cara. Le digo con una sonrisa que es un maleducado. Se quita el jersey, pienso que va a pegarme. Dice que no tengo derecho a estar allí. Aquí sólo pueden estar quienes hayan escrito un mínimo de 200 poemas. Ale me mira, me da un codazo, se ríe. Hago una cuenta mental de todos los poemas que he escrito. 772, pienso.

de manzanas y pulgares voladores

domingo, 9 junio 2013. Alguien dice que va a empezar "Magic mystery tour" y todos empezamos a caminar hacia un cubo envuelto en tela negra en mitad de un descamapado. Yo camino desnuda, pero a nadie parece importarle. Al llegar, nos dicen que han cambiado la película por "Iron man". Decepcionados, nos sentamos a comer. Nos sirven un menú en bandejas metálicas de las que se usan en la cárcel. Jonás mira su manzana asada cubierta de sirope y la esconde debajo de la mesa. Alberto le dice que está muy feo tirar comida. Aloma llega con una falda de vuelo, que al parecer le había regalado Jonás. Aloma coge la manzana y se la come en dos bocados con los ojos muy abiertos. Jonás se arrodilla, le pide perdón y llora abrazado a la falda.
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Rebollo dice que si me agarro a sus pulgares llegaremos antes. Se coloca detrás de mí, coloca los brazos como si fueran los brazos de un sillón, y al agarrarme a sus pulgares, efectivamente, nos elevamos y avanzamos muy rápido. Cuando llegamos a una especie de hangar muy blanco, otros han llegado antes que nosotros. Una chica con collar de semillas me dice que no sabe cómo decirle que está embarazada. Quiere que se lo diga yo. Ahora mismo no puedo, le digo, tengo que encontrar los cubiertos de plata de mi madre. Aquí están, dice la chica y me los entrega envueltos en una camiseta.

hombre levadura

sábado, 8 junio 2013. El dormitorio de mi hermana está desordenado. Hay ropa y pinzas de la ropa sobre la cama. Intento, al menos, quitar las sábanas. Rebollo se asoma, hace un gesto con las cejas y la cama crece, y el desorden crece.

reinicia!

viernes, 7 junio 2013. Un ordenador enorme sobre una mesa de playa. Alberto lleva trabajando todo el día y de repente el ordenador no hace nada. ¡Reinicia!, dice Luismi levantando los brazos. Hazle caso, le digo. El ordenador explota. Alberto me castiga a ir de copiloto.

menú semanal

miércoles, 5 de junio 2013. Hordas de ultras tomaban el mundo al grito de ¡Universidad, universidad! Entraban en las casas y se llevaban a las mujeres jóvenes. Yo me escondía detrás de una cortina, pero no me servía de nada. Por el camino, me azotaban con una bola de pinchos. Cuando la veía venir hacia mi espalda deseaba que no me doliera. La bola se convertía en regaliz blando y sólo me acariciaba, pero yo gritaba de dolor para que no se dieran cuenta. A mi hermana le ponían un cinturón de castidad un poco absurdo, porque le quedaba grande y no servía para nada. A mí me obligaban a bailar en una sala de baile con un chico mucho más bajito que yo, pero como lo hacía muy mal acababan mandándome a la cocina.

pleno al quince

lunes, 4 junio 2013. Estoy en un ultramarinos pequeño junto al pantano de El Chorro. Veo cómo plantan geranios a la orilla del pantano. Alberto entra, me enseña un boleto de quiniela. Dice que no la rellené bien, que olvidé marcar el pleno al quince y tuvo que hacerlo él. ¿Y cuánto he sacado? Quince.

cuchillos jamoneros y princesas disney

viernes, 31 mayo 2013. Alberto dice que tenemos media hora para llegar al tren. Estamos en lo alto de un monte frondoso. Corremos, nos dejamos caer por una pendiente de piedras. Menos mal que están pulidas, pienso mientras caigo. Al llegar abajo corremos por unas calles también llenas de montones de piedras y conchas secas de erizos de mar. Me entretengo a mirarlas, pierdo a Alberto. Al doblar una esquina, unos niños armados con cuchillos jamoneros me detienen. Intento hacerme su amiga, les enseño unos dibujos que llevo enrollados en la mano. Los dibujos no les gustan. Consigo huir mientras los rompen. Alberto me espera a la entrada de un taller. Hay cientos de cajas de madera con tornillos, tuercas, y material de papelería. Al fondo hay una mesa enorme con restos de cuero. Pienso que quizá haya cuero color amarillo. No te entretengas, dice Alberto. Lo necesito para arreglar el bolso. Me guardo un trozo de cuero en el bolsillo. Me siento feliz.
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Estoy en lo que parece una mina abandonada. Hay poca luz. Las mujeres de mi familia se lo pasan en grande asomando la cabeza por los agujeros de unas placas de madera donde alguien ha dibujado cuerpos de princesas Disney. Mi padre me pregunta si no quiero fotografiarme. No respondo, salgo corriendo. Mi prima Cristina, en la carrera, me da una magdalena. Pienso en Proserpina.

hierbas medicinales y una zanja

jueves, 30 mayo 2013. Voy caminando por la calle. Un hombre chino se me acerca y me pregunta por qué escribo. Antes de que pueda responderle, me habla de por qué escribe él. Habla muy rápido. Después de un buen rato, le pregunto si sabe algo de plantas medicinales. Se sienta en el sueño y se echa a llorar. No sé nada, no sé nada, dice con la cabeza entre las manos.
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Hago de albañil en lo que parece un dormitorio de niños. Sólo he conseguido hacer una zanja cuadrada y profunda. El resto de la habitación está cubierto de hierba, incluso las paredes. Los niños entran con sus madres. Las madres me reprenden, los niños gritan de alegría: ¡Un piscina, una piscina!

sabor a bosque duro

domingo, 26 mayo 2013. Una chica muy sosa nos da clases de repostería. Dicen que lo más importante es que las tartas lleven mensajes de paz, que el sabor es lo de menos. Intento dibujar una pajarita de papel, pero no me sale. Todos se han ido. Me como un caramelo cuadrado que hay sobre la mesa. Sabe a rayos. El sabor es lo de menos, pienso. Leo el sabor en un papel de celofán: Bosque duro. En ese momento llega Pablo. Es tan alto que para abrazarme me levanta y me cuelga de una alcayata. ¿Y si nos largamos de aquí?, le digo.
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Parece una estación de autobuses con un balcón. Miro desde arriba a los que van y vienen. Llega un bus cargado de conocidos que, al parecer, vienen a la entrega de un premio. El primero en salir es mi sobrino Diego. El actor Antonio Garrido fuma muy nervioso. ¿Quién es?, me pregunta alguien. Es uno de los hombres más guapos del mundo, respondo. Veo a mi amigo Agustín y le hago señas, pero está muy ocupado ayudando a bajar del bus a Caballero Bonald. Ya sé quién es el premiado, pienso. Detrás de ellos baja Robert de Niro. Lleva un bolso amarillo de mujer. Pienso que quizá dentro esté el premio y sea él quien se lo entregue  Caballero Bonald. Cuando está suficientemente cerca, compruebo que es mi bolso. No sé qué hacer, si decirle que me lo devuelva o esperar al final de la ceremonia.

leche materna

jueves, 23 mayo 2013. Estoy en una tienda de ropa de bebé mirando bufandas. Me las pruebo, todas me quedan cortas y, además, tienen forma de raqueta. Llegan dos chicas con sus niños en unos carritos y dicen que alguien les ha robado un termo con leche materna, que la policía y ya ha acordonado la tienda y tienen una orden de registro para mirar dentro de nuestros bolsos. Me siento en el suelo pensando que la mañana será larga.

hojas secas del fin del mundo

martes, 21 mayo 2013. En el sueño consta que es el día del fin del mundo. Hay mucha luz y muy blanca a pesar de que hay nubes muy negras cubriendo la ciudad. Filas de coches se amontonan a la entrada del puerto. ¿Dónde irán?, pienso. Hay gente que llora apoyada en los árboles del parque. Yo me entretengo en recoger hojas secas del suelo.
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Parece una fiesta. Hay chicas que han traído pastelitos diminutos que ellas mismas han hecho. David está sentado sobre una tarima y recita en inglés la letra de un vídeo musical que se proyecta en la pared, a su espalda. La letra me hace llorar. David me mira dulcemente. Mientras, Manuel me peina el pelo con los dedos.

desorden

lunes, 20 mayo 2013. Yo intentaba ordenar la casa y, a mi paso, mi madre iba cambiando los muebles de sitio.

piedra de fieltro

viernes, 17 mayo 2013. Alguien me devuelve la piedra forrada de fieltro que hizo Ana. Parece que la hayan abierto para ver qué había dentro y, después, como nos han sabido cómo dejarla como estaba, la han envuelto en fixo. Enorme tristeza. Pienso en cómo se lo diré a Ana sin que ella también se ponga triste.

regalos y vacas pastando

jueves, 16 mayo 2013. Hay tronos por las calles, pero no reconozco ninguna cofradía. He perdido a Alberto. Una fila de niñas con uniforme pasa por delante de mí. Una de ella le da una sonora bofetada a otra. las demás no dicen nada. Miro a la profesora indignada. Pasa de largo. Una de las niñas me dice a escondidas que siempre es igual, que les pega a todas y nadie puede hacer nada para remediarlo. Persigo a la profesora entre los nazarenos, le grito que reaccione. La profesora se vuelve. También lleva un ojo morado. De repente aparece Alberto cargado de regalos.
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Salgo a la terraza. Las losas se han convertido en césped y las macetas en árboles frutales. La escalera de aluminio es una escalera de piedra que me lleva a otra terraza. La otra terraza es un prado inmenso con vacas pastando y un río.